5.1 Vitamina D y su función en el organismo
La vitamina D participa en la homeostasis calcio-fósforo del organismo. Su deficiencia mantenida origina raquitismo en el niño y la osteomalacia en los adultos. En los últimos años se ha observado que la vitamina D influye en muchos procesos fisiológicos, espe cialmente en relación con el sistema inmune. Tener niveles bajos puede provocar diversas enfermedades como el cáncer, la esclerosis múltiple, la enfermedad inflamatoria intestinal, la hipertensión arterial (HTA) y la enfermedad cardiovascular. Para mantener una buena salud ósea y del sistema inmune, es esencial mantener unos niveles adecua dos de 25 (OH) vitamina D. (Valero Zanuya & Hawkins Carranza, 2007, p.63).
Se ha demostrado que la vitamina D actúa en el sistema inmunológico mediante la modulación e la respuesta inflamatoria y la producción de citoquinas. Esto puede contribuir a la prevención de enfermedades autoinmunes como la esclerosis múltiple y la artritis reumatoide (Valero Zanuya & Hawkins Carranza, 2007, p. 64).
La vitamina D influye en la función muscular y en la fuerza, especialmente en las personas mayores. También actúa sobre los receptores en el músculo esquelético, facilitando la contradicción muscular mediante el metabolismo del calcio. El déficit de vitamina D afecta principalmente los músculos proximales como los cuádriceps y los aductores, aumentando la probabilidad de sufrir caídas, sobre todo en personas mayores. Además, puede agravar otros problemas de salud que afectan a la movilidad y a la fuerza, como la sarcopenia y la osteopenia. Las personas mayores con niveles bajos de vitamina D tienen una mayor prevalencia de sarcopenia, lo que contribuye a una pérdida de independencia y aumenta el riesgo de discapacidad física. También favorece la regeneración muscular y puede ayudar a mejorar la fuerza muscular, lo que a su vez reduce la probabilidad de caídas y fracturas en esta población (Valero Zanuya & Hawkins Carranza, 2007, p. 64).
En los últimos años, se ha investigado el papel de la vitamina D en la regulación de la presión arterial y la salud cardiovascular. Niveles adecuados pueden estar asociados con un menor riesgo de hipertensión y enfermedades cardiovasculares, proba blemente debido a su capacidad para modular la inflamación y mejorar la función endotelial.
Hay estudios que sugieren una posible relación entre la deficiencia de la vitamina D y un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, dado que esta parece estar implicada en la secreción de insulina y la sensibilidad a la misma en los tejidos periféricos (Valero Zanuya & Hawkins Carranza, 2007, p. 64).